Robin Green:»La única chica». De redactora en Rolling Stone a guionista en Los Soprano.

B.Echeverría

Cuando en 1999 aparecía en España el primer número de la revista Rolling Stone con Alejandro Sanz en la portada, en EEUU llevaban más de 30 años de andadura editorial. Por aquel entonces personajes como Elvis Presley, John Lennon, Alice Cooper, Los Stones o Bowie acaparaban sus cubiertas.

Durante la primera década, entre los años 1967 y 1977, el nombre de Robin Green (Rhode Island, 1945) adquirió gran importancia, pues supuso por primera vez la entrada de una mujer ejerciendo el cargo de redactora en un ambiente editorial esencialmente masculino. Hasta entonces, lo habitual era que las mujeres no pudiesen aspirar a nada más allá que ser asistente de redacción.

Con poco más de veinte años cumplidos, para Green, lectora habitual de la revista, poder escribir en Rolling Stone suponía cumplir su sueño de adolescencia. Debutó con una entrevista realizada al director de cine Dennis Hopper ganándose el respeto de la redacción y de los editores, lo cual le permitió seguir realizando entrevistas en lo que ella considera “los mejores años de su vida pero también los peores”. No hay que olvidar el contexto social que inunda el ambiente en el que se desarrolla su actividad en la revista, nos situamos en los años de la contracultura en EEUU donde la reivindicación de los derechos y libertades de la mujer, el consumo y la experimentación con drogas psicotrópicas está a la orden del día. Para Green y muchas de las mujeres de su época todo esto es un caldo de cultivo que les permite romper con el entorno tradicional del que procedían, llegando a convertirse en lo que se denominó en aquella época “chicas chicks”.

Robin Green despuntó y brilló durante aquellos años, publicó un buen número de reportajes destacados en portada y su estilo fue elogiado por la mismísima Joan Didion exponente del nuevo periodismo junto con Nora Ephron, Susan Lyndon o Gloria Steimen. Pero en el año 1973 sus días de gloria en la revista llegaron a su fin con su negativa a publicar un reportaje sobre Joe Kenedy. Aquello supuso un duro y nuevo comienzo.

Afortunadamente para el lector, Robin Green no cumplió con su promesa de no escribir su biografía y a través de “La única chica” podemos repasar y sacar jugo a su historia y trayectoria como periodista que, sin duda, va más allá de su etapa en la revista Rolling Stone, porque por suerte y con el paso del tiempo, Green ha demostrado que su talento como escritora va más allá de aquella primera experiencia.

Esta biografía, además de mostrar y trazar una línea cronológica a través de su periplo periodístico, se entremezcla con relatos vitales que marcan de forma contundente la manera en que Green su sitúa en el mundo. Van desde la repulsa por parte de su madre desde el momento de su nacimiento, su infancia y adolescencia marcada por su amistad con su amiga Ronnie, su paso por la universidad, su proceso de terapia o el fallecimiento de su padre.

En lo periodístico traza un detallado relato en el cual muestra cómo tras estar desubicada, sin blanca y sin perspectivas de futuro, poco a poco se recompone y vuelve a retomar su oficio convirtiéndose en una afamada guionista de series célebres como Doctor en Alaska, Los soprano o Blue Bloods que le llevarán a desfilar por la alfombra roja de los premios EMMY.

La única chica, que llega a nosotros de la mano de la editorial Liburuak, es una biografía escrita sin tapujos donde se desvelan los vaivenes de una vida dedicada al periodismo y a la escritura. Una trepidante narración que, en ningún momento, pierde el interés y mantiene al lector atrapado desde las primera páginas.

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