Chupas y Parkas: entrevista Alejandro Díez y Dani Llabrés

B. Echeverría

El Museo Nacional de Antropología ha demostrado en más de una ocasión interés por las tribus urbanas y subculturas; en esta ocasión los mods y los rockers son los protagonistas. Tomando como hito destacado la efeméride de la «Batalla de Brighton» (18 de mayo de 1964) pelea que enfrentó hace 60 años a mods y rockers en la localidad costera, el museo ha sacado adelante una exposición muy cuidada que reivindica el valor social y cultural de ambas subculturas. El museo, para documentar la parte mod, ha contado con dos autoridades en el asunto: Alejandro Díez y Dani Llabrés. Desde siempre en Escena 42 hemos sentido un interés especial por la subcultura mod así que no podíamos hacer otra cosa que ponernos en contacto con ellos y hacer una entrevista a dos bandas.

A nivel personal, ¿qué fue determinante en ti para que comenzases a formar parte de la subcultura mod?, ¿qué elementos te llamaron la atención?

Dani Llabrés: Yo era un chaval, casi un crío, de la Valencia de los 80 con un microcosmos que iba poco más allá de un castrense colegio de curas. Las tripas me pedían a gritos ser diferente, jugar distinto, y las llamadas “tribus urbanas”, de las que tanto se hablaba y se escribía por aquel entonces, me tenían completamente obsesionado. Sus adeptos me parecían seres de otro planeta, mágicos, únicos, notas de color en un mundo gris como el mío. Recuerdo estudiar todas y cada una de esas “tribus” (mods, rockers, siniestros, heavies, punks, new romantics…), tomar notas en las guardas de mi libro de Ciencias Naturales e ir descartando una tras otra (demasiado pelo, cuánta mugre, qué depresión…) hasta que solo me quedaron los mods. En resumidas cuentas, acabé siendo mod por eliminación. 

¿Qué supone para la subcultura mod (y para los rockers) que en el año 2024 el Museo Nacional de Antropología de Madrid les dedique una exposición?

-Alejandro Diez: El Museo Nacional está muy interesado en las culturas subterráneas juveniles de carácter urbano, en documentar su arraigo en España y las peculiaridades de estas escenas desde el punto de vista local. Han afrontado la tarea con rigor y buscando fuentes fiables y por eso el resultado es excelente. Es importante que todo esto se documente y no me da vértigo que ahora estemos «en los museos» porque los museos de hoy en día son lugares de encuentro y de investigación y no solamente contenedores de objetos del pasado.

Dani Llabrés: A mi juicio, es un reconocimiento bien merecido. Mods y rockers llevamos más de 40 años dinamizando culturalmente las ciudades de España: organizando conciertos, fiestas, exposiciones, salidas en moto, editando revistas, montando tiendas de ropa, de discos, regentando locales… La lista de músicos, escritores, periodistas, ilustradores, fotógrafos… que han estado vinculados a las escenas mod y rocker españolas es simplemente apabullante. Los seres subculturales somos activistas y autárquicos por naturaleza y hacemos lo que hacemos por y para nosotros, pero la verdad es que sienta bien, muy bien, que todo un museo nacional reconozca la contribución de mods y rockers a la cultura de este país. 

León 1997, Purple Weekend, foto Mguel Trillo


¿Cómo recordáis el enfrentamiento entre Mods y Rockers en España?

-Alejandro Diez: En León no existía ese enfrentamiento, aquí todos íbamos a los mismos bares, escuchábamos los mismos programas de radio y vivíamos en el mismo barrio. Recuerdo tiempos duros con macarras, ya fueran skins, gitanos o
yonkis, o todo a la vez, pero el problema no era de «tribu» sino más bien de actitud vital y de extracción social. En las grandes ciudades sí que había que tener más cuidado: en Barcelona con los Centuriones («Los Centollos») y en Madrid con Los Franceses, otrosdque tal…

Dani Llabrés: La convivencia fue muy distinta según ciudades. Al parecer, en la Barcelona de los 80 entre mods y rockers había lazos de amistad y se compartían fiestas y escenarios. En Madrid, por el contrario, la violencia fue continua e in crescendo y acabó cobrándose una vida. La Valencia de los 80 también jugó la liga de la batalla campal. Salir a la calle con un Fred Perry, una camiseta de los Jam o un parche de la Union Jack era pedir a gritos que te corrieran a cadenazos o te abrieran la cabeza contra una farola. Eran pinturas de guerra, reclamo para la gresca. Supongo que una de las razones por las que todavía quedamos bastantes mods de aquella hornada es porque había que sentir mucho los colores para jugarse el tipo a diario y de aquella manera. 

¿Cuál ha sido vuestro papel y el de la Fundación Club 45 en la gestación y desarrollo de esta exposición?
-Alejandro Diez: Nosotros hemos asesorado al Museo desde finales del año pasado, poniendo a la dirección en contacto con la gente adecuada, con Dani LLabrés, Álvaro y Mocky, Félix A. Domingo, con Olaf Pla. La gente del museo vino a Santa Colomba de Somoza a conocer la Fundación y a partir de ahí se estableció una relación de colaboración. También he aportado un texto al fanzine/catálogo de la muestra y estuve pinchando en la inauguración. Estoy muy orgullosos de haber podido aportar desde la Fundación Club 45 a esta iniciativa tan genial.

«Viviendo elegantes en circustancias difíciles» fanzine editado por el Museo Nacional de Antropología con textos de Dani Llabrés, Rubén Olivares, Alejandro Díez, Alberto Valle, Álvaro y Mocky entre otros.

Dani Llabrés: Yo entré en el proyecto gracias a Alejandro Diez Garín y, básicamente, me he encargado de escribir los textos de la parte mod (de la contraparte se ha ocupado el escritor Rubén Olivares). Si bien, he intentado ayudar al equipo del museo (¡un lujazo de gente!) en todo lo que he podido y me han pedido. 

¿Qué queda hoy en día de aquello?

Dani Llabrés: De los conflictos de antaño solo quedan viejas batallitas que rara vez se rememoran. Muchos mods tenemos amigos rockers, y viceversa, con los que compartimos, entre otras filias, héroes musicales y devoción por el R&B. Al fin y al cabo, aunque no coincidamos en el envoltorio, compartimos una misma actitud ante la vida. 

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